mar

En los ladrones del color celeste

Andoni M. García

Alumno de 3º de Filología Hispánica de la Universidad del País Vasco

En los ladrones del color celeste
rizos salados del mar
cabalga un viajero de madera
sin destino al que llegar:

 

“La ola siempre muere y renace,
pero esta siempre ahí”
-explica un marinero
a la espuma de marfil-
“y Dios quiere que yo muera
pero no me quiero morir.”

 

“Quiero siempre sentir el viento,
siempre mi canto, siempre oír,
siempre joven, siempre yendo,
nunca ido, siempre ir,
ni regreso ni Ítaca pedí”.

 

“Escucha, chico”
-dijo el mar-
“Escucha lo que voy a decir:
nunca temas a la muerte tanto,
o habrá vencido sin que puedas vivir”.
“Más yo temo que el tiempo
se lleve mi blanca piel,
y si amo puede mi fuego
convertirse en mala hiel.
¿Y  mi pelo agitado al viento
siempre yendo, nunca fiel?
No quiero que se convierta en nieve
mi pelo de color miel.

 

Y tú, mar, eres eterno
todo empieza y acaba aquí
si me dejas a mí serlo
te cantare siempre a ti”

 

“No es posible, marinerito,
para siempre aquí vivir
pero ten seguro que a las noches
mis aguas sonarán a ti”